La dupla de artistas argentinas —cuya obra cruza imagen digital, sonido experimental y paisajes especulativos para explorar futuros posibles— se presentará este viernes 16 en PERFORMA, el Festival Internacional de Artes Mediales de Valparaíso, que se desarrolla en el Mercado Puerto. Además, el 17 y 24 de octubre presentarán obras en formato fulldome en el Planetario de Huechuraba, en el marco de Latitudes Inmersivas, programa del Foro de las Artes de la Universidad de Chile. Su trabajo también plantea una paradoja: ¿cómo imaginar otros mundos justamente con las tecnologías que contribuyen a destrucción?
La idea de “envolver” al espectador con arte no es nueva. En 1787, el pintor irlandés Robert Baker desarrolló una pintura a gran escala y visión continua que el espectador podía contemplar desde un punto central, rompiendo los límites tradicionales del cuadro. El primer auge llegó en el siglo XIX con obras como Panoramic view of the Palace and Gardens of Versailles, de John Vanderlyn: una pintura monumental de 50 metros de largo que representa los jardines y el Palacio de Versailles y que se exhibió en una rotonda de Nueva York; o Panorama Mesdag de Hendrick Willem Mesdag, que representaba en 360° las dunas, la playa y el mar de Scheveningen, en los Países Bajos. Hoy, con la expansión de las tecnologías digitales, ese horizonte se ha multiplicado: imágenes generadas en tiempo real, paisajes sonoros y mundos virtuales permiten construir universos que envuelven el cuerpo y no solo representan la realidad, sino que también especulan sobre el futuro y otras dimensiones.
Sin embargo, esa promesa de expansión sin límites también encierra una paradoja: detrás de la aparente inmaterialidad de lo digital hay extracción de minerales, consumo de agua y energía y territorios afectados por las infraestructuras tecnológicas. Es en esa tensión donde se sitúa el trabajo de las artistas argentinas Joaquina Salgado y Nina Corti, conocida como QOA, quienes entrelazan imagen digital, sonido experimental y paisajes especulativos para cuestionar la destrucción de nuestro mundo mediante nuevos universos, sin dejar de interrogarse por el costo material y ecológico de las herramientas que utilizan.
“¿Qué es lo nuevo que queremos gestar o qué es lo que queremos permitir que se siga haciendo o no?”, se pregunta QOA al reflexionar sobre las condiciones materiales que hacen posibles las tecnologías. Salgado, por su parte, reconoce que no puede abandonar las máquinas con las que trabaja, pero sí interrogar su procedencia y sus consecuencias. No ofrecen una solución definitiva: prefieren mantener abierta esa tensión y asumirla como una responsabilidad creativa.

Esa es la búsqueda que llegará a Chile en dos contextos distintos. En Valparaíso, la dupla participará del Festival Internacional de Artes Mediales PERFORMA con El origen del huevo, una performance audiovisual en vivo en la que Joaquina tomará el joystick para presentarle al espectador un mundo inventado. La obra combina animación 3D, diseño sonoro y composición en tiempo real, e invita a recorrer paisajes imaginarios habitados por glaciares, océanos, criaturas y ruinas, mientras explora la memoria de aquello que permanece cuando desaparecen los soportes.
Organizada por Hub Creativo y curada por Valentina Montero, la sexta edición del festival lleva por título “Otra fe. El crepúsculo de los ídolos” y plantea una pregunta: “¿Dónde depositamos nuestras confianzas?“ Con ella, invita a reflexionar sobre las tecnologías contemporáneas, las formas de conocimiento y las creencias que organizan nuestra relación con el mundo.
En Santiago, en tanto, serán parte de Latitudes inmersivas, programa del Foro de las Artes de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo de la Universidad de Chile, dedicado a las creaciones latinoamericanas concebidas especialmente para proyectarse en formato fulldome. En este caso, las obras se exhibirán en la cúpula del Planetario de Huechuraba, envolviendo al público en imagen y sonido. Allí, Salgado y QOA presentarán el sábado 17 de octubre la obra Nivel V Oscilación líquida y participarán de una residencia para estrenar la pieza Aniquilación y amanecer el sábado 24 de octubre. La experiencia les permitirá adaptar sus imágenes y composiciones sonoras a las características del domo, explorando las posibilidades de un ejercicio sensorial compartido. Además, el 22 de octubre ofrecerán la charla Del lenguaje digital a la presencia en la sala Adolfo Couve de la Facultad de Arte de la Universidad de Chile (Las Encinas 3370, Ñuñoa), donde hablarán sobre sus procesos y metodologías de creación, así como sobre el tránsitos de sus obras hacia instalaciones, performances y trabajos escultóricos acústicos.
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La colaboración entre ambas artistas nació en 2019, cuando coincidieron en Amplify, una iniciativa impulsada por el British Council en Argentina para vincular a artistas digitales, sonoras y curadoras en el ámbito del arte inmersivo. Salgado trabaja con motores de videojuegos, animación, captura de movimientos y mundos virtuales. QOA desarrolla performances, instalaciones y composiciones sonoras, incorporando grabaciones de campo y materiales provenientes de entornos naturales. La pandemia las llevó a comenzar a trabajar a distancia, pero también abrió un laboratorio de posibilidades que luego se trasladó a instalaciones, planetarios y performances presenciales. En estas obras, la tecnología no solo sirve para representar ideas, sino que se convierte en un espacio de imaginación y experimentación con el cuerpo y los sentidos.
Su obra más aclamada hasta ahora ha sido la instalación interactiva Hidrontes, presentada en la Fundación Andreani de Buenos Aires como parte de la exposición islocaciones: ejercicios de recomposición, curada por Jazmín Adler. En ella ensayan una mitología especulativa en que una serie de criaturas acuáticas sintéticas emergen a tierra firme para coexistir con seres humanos y no humanos. “Hidrontes aboga por la sintonía: escuchar atentamente nuestro entorno, a quienes compartimos el mundo y a las necesidades de los seres no humanos con quienes coexistimos”, señala la descripción de la obra. La instalación incluye imágenes satelitales del yacimiento argentino a tajo abierto Bajo la Alumbrera, ubicado en Catamarca, y sonidos provenientes de la selva tucumano-oranense, mezclados con un fragmento de una copla calchaquí en la voz de Celia Segura, anciana de la Comunidad Indígena Amaicha del Valle, en Tucumán, quien falleció en 2015.
La dupla también se ha presentado en importantes espacios y festivales, como las distintas ediciones de MUTEK en Montreal y Buenos Aires, la Fundación Andreani de Buenos Aires y el Museo MAR de Mar del Plata. Asimismo, participó en el Ciclo Audiovisual Experimental #27. Por separado, Joaquina Salgado ha presentado simulaciones interactivas y entornos de realidad virtual en Berlin Art Week (Alemania), el festival Mirage (Francia), el espacio cultural Artlab de Buenos Aires (con su muestra interactiva Nostalgia es feedback expandido) y la bienal The Wrong. Por su parte, Nina Corti (QOA) ha expandido sus paisajes sonoros, performances de escucha ambiental y trabajos sobre ecología territorial en Serralves Museum (Oporto, Portugal), Silent Green (Berlín), Somerset House Studios (Londres), así como en espacios argentinos como Proa 21, el Centro de Arte Sonoro (CASo), el Centro Cultural Kirchner (CCK) y el festival Trimarchi.
Se conocieron en una red de artistas digitales y sonoras. ¿Qué reconocieron en la práctica de la otra para decidir trabajar juntas?
Joaquina Salgado (JS): Me pasó que QOA tenía muchas ideas por minuto, como yo. Podíamos pasar horas imaginando cosas que quizás no iban a ser posibles, pero compartíamos ese proceso de ideación y después el desafío de materializar algo. Encontré muchas similitudes entre nuestros procesos creativos, más allá de que una trabaje con imagen y la otra con sonido. También coincidíamos en las temáticas que nos interesaban.
Nina Corti (QOA): Nos encontramos en ese plano de la imaginación, sin cerrarnos a ningún formato. Vamos descubriendo juntas cómo traducir lo que imaginamos y convertirlo en una experiencia para compartir con otras personas. Hay algo muy bello en explorar ese territorio antes de llegar a una forma definitiva y dejar que la propia obra nos muestre hacia dónde ir.
¿Cuáles son las inspiraciones que las mueven? ¿Qué recursos alimentan su estética visual y sonora?
JS: Creo que, antes de llegar a la forma, a esas inspiraciones más estéticas, pasamos mucho tiempo hablando de las temáticas y las ideas que nos interesan. Cuando empezamos, estábamos muy influenciadas por el pensamiento de Donna Haraway, que alimentó nuestras ideas sobre las mitologías futuras y nos hizo muy conscientes de que estamos viviendo un momento de transición del mundo. Hace poco también estuvimos muy enganchadas con Federico Campagna, un autor italiano que habla de una especie de nihilismo contemporáneo, de este momento entre mundos en el que estamos y qué es lo que queremos gestar para el mundo que viene, sabiendo que estamos en uno que está muriendo. Entonces, siempre hablamos de estas especies de loops o transiciones entre la muerte y el nacimiento, que terminan siendo como la misma cosa. Desde que empezamos, sin darnos cuenta, vamos dando vueltas alrededor de los mismos temas
QOA: Claro, para mí la semilla de la que se desprende todo es la misma. Hacemos esa puesta en común, esa investigación conjunta, que es un paisaje compartido que vamos explorando y del que se desprenden tanto la imagen como el sonido. Hay algo muy bello en dejar que la obra misma y el material nos muestre hacia dónde ir. Para mí es muy importante la relación con el espacio desde el cual producimos, porque considero que toda práctica es situada y se ve afectada por su contexto matérico. Entonces, uso muchas grabaciones de campo que voy haciendo en distintos lugares y, a partir de esos sonidos reales, llego a fantasías y otras texturas sonoras. En general, las semillas vienen de entornos de la realidad, y me interesa especialmente explorar espacios más biodiversos y distintos paisajes naturales.

¿Tienen referentes en Latinoamérica?
JS: Justo tenemos una amiga muy querida, Magdalena Molinari, que está haciendo una residencia en NAVE, y trabaja estas mismas ideas pero desde un lugar lumínico. Ella viene de la arquitectura, se pasó a las artes visuales e intenta transformar la arquitectura usando solo luz. A nivel sonoro también me encanta Mene Savasta, quien también trabaja con instalaciones sonoras atravesadas por la luz y el espacio.
QOA: Podría decir que, en Chile, específicamente en lo sonoro, me interesa Valentina Villarroel, que también trabaja mucho con grabaciones de campo y promueve una conciencia sobre los paisajes sonoros y los territorios en Chile. Y, bueno, también la penúltima vez que fui a Chile fue para participar en una residencia que organizaba Nicolas Jaar, quien para mí es una gran influencia, un mentor en lo sonoro.
¿Hay alguna materialidad que les fascine a ambas y las convoque a crear estos universos?
QOA: Sí, creo que desde que nos conocimos hubo algo del agua que nos magnetizaba. Desde que empezamos, hace ya siete años, el agua siempre ha estado presente, aunque ha ido cambiando la manera en que aparece. Hay algo de lo acuático que persiste. A mí, sobre todo en Latinoamérica, me interesan los lugares que tienen una relación muy cercana al agua: los entornos selváticos en Argentina, como Las Yungas, o los esteros como el Delta. Son ecosistemas muy diversos entre sí, que guardan una relación íntima con los entornos acuáticos. Ahora, en estas obras, estamos explorando cómo incorporar los glaciares, y eso lo siento muy cercano a nuestra relación como argentinas que viajamos a Chile y estamos unides por la cordillera, donde se encuentran los glaciares. Son masas de agua que compartimos entre Chile y Argentina.
JS: En este momento, la herramienta principal que uso es un motor de videojuegos. Me interesa este formato porque permite visualizar en tiempo real lo que estás haciendo, a diferencia de otro tipo de softwares. Y, bueno, utilizo mucha simulación de líquidos, un poco en la línea de lo que comentaba QOA antes: son aguas completamente digitales. Últimamente comenzamos a incorporar imágenes reales de glaciares, pero mi práctica es mucho más digital, no tanto de salir a buscar imágenes. Hay imágenes mentales que provienen de lo real, pero, a la hora de producir, yo estoy mucho más frente a la computadora.
Me comentaron que el agua es uno de los temas que les interesan y estimulan su creación. ¿Cómo las interpela el hecho de trabajar con tecnologías que requieren un alto consumo energético y que también inciden en la crisis hídrica?
JS: Claro, trabajar con nuevos medios inevitablemente abre este tipo de preguntas y está atravesado por la política y las crisis económicas. Sabemos que el principal problema social ahora es el uso de la tecnología. No tenemos una solución y nos encantaría tenerla, pero creo que es una pregunta y un problema generacional. Simplemente intentamos analizar estas cuestiones ambientales que atraviesan la práctica y ser muy conscientes de ellas, porque tampoco creemos que la solución sea dejar de usar estas tecnologías. Entonces, todo esto pasa a formar parte de la pregunta: ¿cuál va a ser nuestra relación con la tecnología? ¿Cómo queremos generar esa relación?
QOA: Yo me lo tomo con la responsabilidad de ser conscientes en saber cómo se produce la tecnología. Estamos haciendo algo que usa baterías recargables hechas con litio, y sabemos que un 40% de ese litio proviene justamente de yacimientos en Argentina, Chile y Bolivia, lo que afecta a los salares y a las comunidades. Entonces, de inmediato me pregunto: ¿qué voy a decir con estas tecnologías? ¿Cómo puedo honrar este pedacito de salar que me está permitiendo explorar estos mundos? Que no sea en vano.
¿Qué buscan transmitir a través de sus obras?
QOA: Para mí, no es algo tan cerrado; es más bien una invitación a descubrir con otres. Nuestros mundos son bastante abstractos, están como en medio de un loop, tenemos un montón de ideas, pero, en verdad, no sabemos cómo se reciben al otro lado. He escuchado interpretaciones muy distintas de lo que hemos hecho, y eso es lindo también.
JS: El principio de nuestra colaboración viene de esta idea de mitología futura, que después se ha ido transformando. Pero creo que, ante estas realidades tan extremas, explícitas, violentas y extractivas que estamos atravesando, es muy fácil sentirse apabulladas y rendirse al fin del juego, al game over. Nuestra propuesta es la posibilidad de seguir imaginando futuros y presentes que puedan ser de otra manera: una invitación a la imaginación colectiva.
