Primero fueron registros in-situ. Luego, una muestra presencial de características inauditas en Chile. Hoy el proyecto "Resonancias del carbón" es un disco que convierte en propuesta artística las reverberancias y texturas sonoras que durante más de un siglo acompañaron la actividad minera de Lota y alrededores. El trabajo conjunto de Sofía Balbontín y Mathias Klenner Rouliez continúa con nuevas activaciones, como una invitación a conocer espacios y experiencias colectivas a través de nuestros oídos.
Entre los libros inusuales sobre música chilena, el Cancionero popular minero (2014, RIL Editores) es un tesoro de tributo a la rica tradición colectiva que, en parte, explica el canto con contenido social que desde temprano se levantó en el país. Su autor, Héctor Uribe Ulloa, recolecta allí los primeros cantos mineros que desde el siglo XIX animaron jornadas de trabajo y celebraciones en Lota, Coronel, Curanilahue y Lebu (actual Región del Biobío), preservados todos ellos por virtud de la transmisión oral.
Laten ecos de ese y otros valiosos antecedentes de recopilación en Resonancias del carbón, el trabajo sonoro de Sofía Balbontín y Mathias Klenner Rouliez que, por nuevas vías, indaga en la memoria sonora y acústica de las ruinas de parte de la industria minera chilena. Dentro de infraestructuras y minas de la ex Compañía Carbonífera de Lota —clausuradas como tales en abril de 1997, tras más de un siglo de operaciones—, ambos artistas sonoros comenzaron a grabar hace un par de años una serie de reverberaciones y texturas sonoras de metales, aguas y materialidades, que luego han ido articulando en diferentes producciones y muestras presenciales. La diversidad de texturas y ambientes dispuestos al oído corresponde a espacios legendarios para nuestra cultura popular, inscritos tanto en la literatura chilena (sobre todo, el libro de cuentos Sub terra, de Baldomero Lillo) como en la sugestión que a la memoria compartida aún nos traen nombres como Chiflón del Diablo, los piques Carlos Cousiño I y II, los silos de almacenamiento del Puerto de Lota y la Planta de Harneros y Lavados.
La historiografía y el periodismo suelen considerar los datos, testimonios y fotografías como fuentes suficiente de registro para describir determinados episodios. Rara vez se nos invita a comprender la historia desde sus sonidos.

«Vivimos una cultura que está centrada en la visión (por eso se habla del oculocentrismo), pero el sonido permite "ver" cosas que el ojo no, y así presentar otros relatos —destaca Mathias—. Por ejemplo, hay sonidos que los mineros reconocen de inmediato: ciertos temblores, derrumbes o el tipo de teléfono que usaban durante su faena. Y hay sonidos extintos, como el de la sirena, que todos recuerdan cuando sonó por última vez. Es una capa súper sutil, pero poderosa. El sonido es inconsciente, pero nos atraviesa todo el tiempo».
Describe Sofía: «Para comprender mejor ese pasado obrero hicimos algunas entrevistas a los mineros de Lota que aún viven en la zona. Además de sus vivencias, nos contaban lo que tenía que ver con su experiencia situada, en términos sonoros y sensoriales. Y en eso hay montones de alusiones a lo que recuerdan haber oído».
El proyecto Espacios Resonantes surgió primero en 2019 como una investigación académica, pero desde entonces ha ido tomando nuevos cauces, aún en desarrollo. Desde su común formación como arquitectos y artistas sonoros, Sofía (doctora en Estudios Artísticos de la Universidad de Lisboa) y Mathias (doctor en Bellas Artes de la Universidad de Barcelona) buscan extender su inquietud por la exploración del sonido en relación al espacio, inspirados por las ideas sobre arquitectura aural de Barry Truax y Hildegard Westerkamp, y por lo que Barry Blesser y Linda-Ruth Salter desarrollan en el libro Spaces Speak, Are You Listening? (2006).

Nuestra experiencia de los lugares no nos la da solo la mirada, sino también la escucha. La arquitectura aural puede ser una práctica estética en sí misma, exponen ambos investigadores en un reciente artículo académico:
"Las metodologías de ingeniería del sonido sirven para activar y hacer legible la voz de un espacio concreto, traduciendo la evidencia medible en una experiencia acústica vivida y una comprensión sensorial. Esto representa un cambio epistemológico en la forma en que se produce el conocimiento […]. Lo que surge lo hace a través del acto estético de escuchar, a partir del encuentro entre un cuerpo y un espacio activado y hecho sonoramente legible mediante técnicas de recolección de sonido. En este sentido, la práctica de escuchar la voz de un espacio es en sí misma el proceso epistémico […]. La arquitectura aural utiliza la experiencia humana como su lenguaje, analizando las propiedades físicas del sonido en el espacio en un diálogo con la percepción sonora, constituyendo, de esta manera, una práctica estética en sí misma".¹
Una selección de los registros obtenidos ² fue mostrada como producción autónoma durante el II Festival de Arquitectura y Escucha (marzo y abril de 2025, Santiago). En el patio central del Centro GAM, la dupla construyó entonces un Sonómetro de diseño arquitectónico propio, inspirado en el Kugelauditorium de Stockhausen (1970)³. En su interior, los asistentes pudieron escuchar aquellos sonidos desplazados desde la Región del Biobío mediante un sistema multicanal 16.1 Ambisonics, que recrea un entorno sonoro esférico y es capaz de sumergir al oído en un sonido envolvente y completo (estas fotos lo dejan más en claro).
Más tarde, y gracias al sello Modular, esa presentación se convirtió en un disco. Y no cualquiera: el polímero de su edición en vinilo es mayormente transparente y se ve como manchado por algo oscuro, que podría ser hollín de carbón. Se trata de una edición limitada a cien vinilos, con un diseño prensado al azar, copia por copia ⁴. Los dos tracks combinan los registros in-situ con activaciones de ambos investigadores, que, en el caso de Mathias, exploran en pistas sonoras de su propia creación.
Resonancias del carbón fue lanzado el pasado 27 de agosto en un concierto en el Centro Cultural de España en el que, además de sus dos autores, participaron Valentina Maza y el colectivo Punto Espora. En enero próximo, el proyecto volverá, ampliado, a Lota. Esta vez, como parte de las residencias artísticas del III Festival Espacios Resonantes, con nuevos artistas convocados a desarrollar obras situadas en las antiguas infraestructuras asociadas alguna vez a la minería del carbón. El encuentro contempla una ceremonia inaugural en el Teatro de Lota, instalaciones sonoras, performances y recorridos guiados por el Chiflón del Diablo y otros sectores. Resonancias del carbón partió como registro, pero es ya un proyecto exploratorio en sí mismo. Referencia simultánea de historia, creación y comunidad.

Resonancias del carbón
Sofía Balbontín y Mathias Klenner Rouliez
Año: 2026
Edición: Modular
Formato: vinilo de edición limitada a 100 copias
Duración: 35 minutos 47 segundos