Por
Denisse Espinoza
Articulo

La artista sonora y arquitecta chilena, cofundadora de Espacios Resonantes —festival e iniciativa de investigación dedicada a explorar las relaciones entre sonido, espacio y escucha—, inaugura una nueva plataforma orientada a explorar los cruces entre sonido, tecnología, territorio y ecología. A través de residencias, talleres y programas formativos, el Instituto Tecno-Aural busca convertir la escucha en una herramienta crítica para comprender las transformaciones del presente y construir nuevos imaginarios desde el arte.

.

“No la busqué ni la pedí, no recuerdo cómo esa grabadora llegó a mis manos”, dice la artista sonora y arquitecta Sofía Balbontín, intentando reconstruir el momento exacto en que el sonido invadió su forma de percibir la realidad. Fue en 2012, recién egresada de la Pontificia Universidad Católica, donde estudió Arquitectura, cuando un viaje al Amazonas la insertó de lleno en el mundo del paisaje sonoro. Quería registrar sonidos: el murmullo de la selva, las frecuencias de los insectos, las capas acústicas de un ecosistema que parecía desplegarse en múltiples dimensiones simultáneas. Así fue naciendo la pregunta que hasta hoy la acompaña en su trabajo: ¿qué puede revelarnos la escucha que la visión no alcanza a percibir?

La inquietud encontró una primera síntesis en su proyecto de título, Borde Acústico, una propuesta arquitectónica desarrollada en Boyeruca, en la costa de la Región del Maule. Allí diseñó un recorrido para conducir a las personas hacia distintos puntos del territorio, donde construyó infraestructuras especiales para la escucha del mar, los humedales, las aves y los paisajes sonoros de la zona.

Aquella intuición derivó años después en uno de sus proyectos más importantes: Espacios Resonantes, iniciativa desarrollada junto al arquitecto y artista sonoro Mathias Klenner, que desde 2022 ha articulado investigaciones, residencias y encuentros como parte de un festival internacional en torno a la arquitectura aural, entendida como una práctica que explora la construcción de espacios a través del sonido y la escucha.

El año pasado, el festival se desarrolló en distintas arquitecturas abandonadas —una copa de agua y un estanque subterráneo—, además de instalar en la Plaza Oriente del GAM una infraestructura diseñada por ellos mismos: Sonómetro, una esfera geodésica inmersiva equipada con un sistema multicanal capaz de generar experiencias sonoras envolventes en 360 grados. Ahora, Sonómetro aterriza en la Plataforma Cultural del Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile como eje central del nuevo proyecto de Balbontín: el Instituto Tecno-Aural, o Instituto de Tecno-Auralidades y Ecologías Audibles.

Se trata de una nueva plataforma de investigación, creación y formación dirigida por la artista sonora y arquitecta —a quien se le unirá próximamente la violinista y compositora Valentina de la Maza—, que hoy cierra su primera convocatoria para residencias, talleres y cursos en torno al sonido espacial, la escucha y las transformaciones contemporáneas del territorio.

El proyecto —que cuenta con el financiamiento del Fondo Nacional de Desarrollo Cultural y las Artes— nace desde la convicción de que la escucha no es únicamente una experiencia estética, sino también una forma de conocimiento. Frente a una cultura crecientemente dominada por las imágenes, la artista propone recuperar la escucha como una herramienta crítica capaz de leer el presente. “La escucha es un medio alternativo para poder leer todos estos fenómenos que están ocurriendo: las transformaciones ecológicas, las tensiones políticas, los cambios tecnológicos y las relaciones entre cuerpos y territorios”, explica Balbontín. El concepto de “tecno-auralidades” busca precisamente nombrar esos cruces entre percepción, tecnología y realidad contemporánea. “Pretende situarse en un lugar más contingente en términos de poder hegemónico, disputas de poder y revolución tecnológica”, aclara.

La primera gran iniciativa del Instituto es la Escuela de Arquitectura Aural, una plataforma de formación experimental que reunirá residencias, talleres, cursos y sesiones de escucha. En su programación hay actividades gratuitas y pagadas —“necesitamos cierto compromiso de los participantes porque muchos se inscriben y no van”, explica Balbontín— y varias se desarrollan en formato híbrido, combinando sesiones online y presenciales.

Uno de los ejes centrales es la residencia Sonómetro 360°, dirigida a artistas, músicos, investigadores y creadores interesados en desarrollar proyectos de sonido espacial utilizando tecnologías Ambisonics y sistemas inmersivos de espacialización sonora.

El programa de este año incluye, además, cinco talleres. “Escucha corporal”, dirigido por la actriz y artista multidisciplinaria María Siebald —experta en lengua de señas—, explora el sonido háptico y las vibraciones de bajas frecuencias junto a personas sordas, investigando cómo el cuerpo puede convertirse en un espacio de percepción sonora.

El compositor y artista sonoro Nicolás Espinoza dictará el taller “Alagmática sonora”, donde trabajará con la síntesis y la espacialización sonora mediante programación en Max/MSP, entendiendo el sonido como un organismo vivo capaz de generar procesos autónomos y sistemas de retroalimentación.

El taller “Música espacial”, desarrollado por el ingeniero en sonido y especialista en audio inmersivo Lucas Fuentes y el compositor y doctor en Música Guillermo Eisner —ambos docentes de la Universidad de Chile—, combina herramientas técnicas y estrategias creativas para la composición de obras en formatos inmersivos. Cada participante desarrollará una pieza propia que posteriormente será exhibida en la próxima edición del Festival Espacios Resonantes, que se realizará en enero de 2027.

El artista musical y arquitecto Mathias Klenner dictará el taller “Arquitectura aural”, que propone una aproximación creativa a la construcción de espacialidades mediante sonido, profundizando en las relaciones entre escucha, territorio y diseño.

Finalmente, la propia Balbontín liderará “Escucha especulativa”, un taller orientado a personas no videntes en el que la escucha se convierte en una herramienta para imaginar espacios, construir narrativas y compartir experiencias colectivas. “Es muy interesante cómo cada persona se construye un relato especulativo. Algunos crean ficciones muy desarrolladas, otros trabajan desde las emociones o desde recuerdos. Es otra forma de creación que se genera específicamente desde la escucha”.

La escucha como herramienta política

Para Balbontín, el sonido puede ser una herramienta para comprender fenómenos sociales y ambientales que muchas veces permanecen invisibles. “El sonido es súper político. Cuando la gente protesta sale a hacer ruido, sale a hacerse escuchar. Y, al mismo tiempo, quienes tienen el poder tienen la capacidad de hacerse escuchar y también de silenciar a otros”. La escucha también puede operar como una forma de lectura ecológica del territorio; por ejemplo, cuando un ecosistema es intervenido por actividades extractivas. “Esa diferencia que existe entre el paisaje natural y el paisaje intervenido por el ser humano también es una forma política de entender el territorio desde la escucha”, dice Balbontín.

Estas ideas dialogan con dos referentes fundamentales en su trabajo. Por una parte, la compositora estadounidense Pauline Oliveros (1932-2016), acordeonista y figura central de la experimentación y la música electrónica de posguerra, quien desarrolló el concepto Deep Listening, una práctica de atención expandida que convierte la escucha en una forma de conciencia. Justamente, ella fue una de las grandes inspiradoras de la idea de Balbontín y Klenner para Espacios Resonantes. En 1988, Oliveros descendió 4 mil metros para hacer una grabación en una cisterna subterránea, ejercicio que dio origen al término y a la estética de la “escucha profunda”. Junto a David Gamper y Stuart Dempster, Oliveros formó la Deep Listening Band, con quienes realizó grabaciones en cuevas, catedrales y enormes cisternas subterráneas. Con el tiempo, la práctica se transformó en un programa de aprendizaje y certificación con retiros de escucha anuales en Europa, Nuevo México y el norte de Nueva York.

Otra teórica y artista sonora que ha influenciado a Balbontín en el último tiempo es la suiza Salomé Voegelin, cuya obra explora la capacidad del sonido para construir ficciones, imaginarios y mundos posibles. “A Pauline Oliveros la analicé bastante con respecto a qué instrumentos usan y cómo se comunican con el espacio. Es interesante lo que indagan sobre cómo los sonidos atraviesan nuestro cuerpo; en el fondo, es un estado de meditación profunda, el ser consciente de nuestra propia escucha”, explica. “Mientras que Voegelin me interesa por cómo trabaja esta idea de que, a partir de la creación sonora, podemos construir mundos y diferentes perspectivas sobre la realidad”.

En línea con estos dos referentes, el Instituto de Balbontín también busca consolidar una perspectiva colaborativa y feminista, con la incorporación de la música Valentina Maza en futuras líneas de trabajo y la intención de construir una dirección colectiva integrada principalmente por mujeres. Más que una escuela de sonido, el Instituto Tecno-Aural aspira a convertirse en un espacio desde donde pensar críticamente el presente.

“A veces siento que el arte pierde un poco el sentido frente a todas las cosas que están pasando. Entonces me interesa que la práctica artística pueda contribuir, aportar información relevante y también interferir en nuestra realidad”, concluye.

Escrito por

Denisse Espinoza

Periodista egresada de la Universidad de Santiago de Chile. Trabajó durante una década en la sección Cultura de La Tercera, donde cubrió temas de artes visuales, arquitectura y fotografía. Fue jefa de contenidos de Fundación Teatro a Mil. Hoy es subeditora de revista Palabra Pública.

Relacionados
No items found.

Mediales.art es una plataforma de difusión de artes mediales que busca comunicar y registrar el quehacer de distintos artistas y teóricos nacionales que basan su trabajo en tecnologías y soportes electrónicos y digitales.

La escena de las artes mediales en Chile así como en Latinoamérica, ha ido creciendo en los últimos años; es por eso que este sitio pretende aportar al entendimiento de este panorama, rastreando posibles cruces y diálogos entre diferentes artistas y obras contemporáneas, a partir del análisis de sus respectivas propuestas tecnológicas, estéticas y conceptuales.

Para esto, además de la sección de Noticias, una vez al año Mediales.art publica una serie documental dedicada a artistas mediales que narra a través de sus voces y con material de archivo, sus inicios en el medio, haciendo un recorrido por algunas de sus obras y analizando sus principales intereses e interrogantes.

Equipo

Financia

Colaboran

Contacto

Thank you! Your submission has been received!
Oops! Something went wrong while submitting the form.